El enfado es una emoción necesaria, pero cuando explota sin control, destruye lo que más queremos.
La ira es una señal de alarma. Nos avisa de que algo injusto está ocurriendo o de que alguien ha cruzado nuestros límites. El problema no es sentir ira, sino cómo la expresamos.
Antes de responder, cuenta hasta 10. Parece un cliché, pero le das tiempo a tu corteza prefrontal (la parte lógica) para que frene a tu amígdala (la parte emocional).
Si notas que vas a estallar, di: "Ahora no puedo hablar, necesito 15 minutos". Vete, respira, y vuelve cuando estés calmado.
Escribe lo que sientes en un papel. Al tener que estructurar las frases, la emoción pierde intensidad.
A veces, la ira esconde tristeza o ansiedad. No dejes que el enfado aísle tu vida.
Pedir Ayuda ProfesionalAunque hay componentes temperamentales, la mayor parte de la gestión emocional se aprende. Si creciste en un entorno donde se gritaba, es normal que repitas el patrón, pero puedes desaprenderlo.
Sí, tragar la rabia suele llevar a problemas psicosomáticos (dolor de estómago, cabeza) o a explosiones más grandes después. La clave es la asertividad: expresarlo sin agredir.